sábado, 29 de diciembre de 2012

Sun goes down.

Nunca me gustó rezarle a ningún Dios.

La única guía que he llevado en mi vida es el viento, nunca me ha abandonado ni fallado aunque a veces lo creyera. El viento nunca robó promesas, las promesas yacían en las manos de la gente incapaz de soportar el peso de otras manos, gente para la cual el mundo pesaba en sus almas otra vida y la vida pesaba como la pérdida de su mundo. Los dioses, sin embargo, han arrebatado todo lo anterior alguna vez. Promesas, vidas, almas, mundos, nada era realmente importante cuando te prometían una salvación.

Tu Dios no escucha plegarias inteligentes de ningún orador, solo salud para familias rotas por falta de sentimientos sinceros y que se acabe el hambre en países aplastados por el lugar de origen de los buenos creyentes. También oyó cosas horribles como plegarias por la destrucción de seres a los que él mismo creó, pero está justificado siempre que sean diferentes a piedras sin ideas. Hay veces que le rezan para que exista. Lástima que los amigos imaginarios no puedan cumplir todos los deseos que queremos pedirles.

Dile a tu Dios el miedo que tienes a morir sin dejar huella y lo cobarde que eres para pisar fuerte, no vaya a ser que los demás se enfaden contigo por hacer ruido con la suela de tus zapatos. Dile a tu Dios que nunca te confesaste a la persona que amabas porque está muy mal querer a aquel igual a ti. Dile a tu Dios que el mundo que ha creado es un mundo de cobardes sin cerebro ni corazón, que ha creado unos robots perfectos a los cuales cualquier orden les parece bien mientras consigan su amado algodón pintado.

Nunca me gustó rezarle a ningún Dios.
Nunca quise disculparme por mi cobardía ni restarle responsabilidad al resto de personas.


martes, 18 de septiembre de 2012

Take the gold, leave the rest.

No tengo palabras para ti, vendedor.

Tampoco tengo dinero para poder comprarte un sueño, ni si quiera puedo alquilarlo. Hace meses que mi viento dejó de soplar y sé que entre tus ropas no guardas una botella de brisa, así que por favor, márchate con tus remedios baratos a otra orilla y déjame morir lentamente al lado de mi soledad, que solo quiero confundirme con la arena y que la cara se me recubra de sal al lado de este océano.

Sé que podría cruzarlo a nado si fuera más fuerte, pero perdí la fuerza con el viento y ahora estoy totalmente perdido, vendedor. Una sirena me dijo que al otro lado me esperaban huracanes de sentimientos solo para mí, que volvería a sentirme vivo, pero las sirenas solo mienten, ¿sabes? Sí, solo dicen mentiras, como tú. Sé que al otro lado no hay nada más que arena y más océano. Nunca entenderé por qué la gente cree que va a encontrar algo en otro lugar, aún cuando sabe que no podrá hacerlo nunca.

Querido vendedor, sé que no tienes una botella de brisa, pero permíteme decirte que si la tuvieras me harías el hombre más feliz del mundo. Si tan solo pudieras venderme un soplo de aire fresco con olor a rosas y con sonido a truenos. Querido vendedor, me harías el hombre más feliz del mundo si me vendieras de vuelta mi humanidad.

Es una lástima que a ti el viento también te haya abandonado, pero tengo buenas noticias para ti. Está esperándonos al final de esta playa, Yo ya lo vi hace un par de días, por eso no creí en la sirena ni en ti. Y tú tampoco deberías haber confiado en mí. Ve a buscarlo y no te demores, anda, yo ya te he aliviado el peso de tus monedas de oro.

Con una sonrisa me despido de ti, mi vendedor.
No tengo más palabras para ti, pero ojalá el viento me traiga alguna tuya, en algún siglo.

Asdfghjkl.

Aquel ladrón adoraba las manzanas.

Sobre todo si las había robado del huerto de una persona hermosa y podía comérsela en la copa de un árbol, mientras el viento le revolvía el cabello y su mirada se cruzaba con la de la víctima del robo. Adoraba cerrar los ojos e imaginar que pasaría si se quedaba dormido ahí. Siempre pensó que si pasaba caería del árbol y la persona de la casa saldría a ver quién o qué era, digo "qué" porque en esa época habían infinidad de dragones salvajes. Los dragones no eran realmente peligrosos, pero si estornudaban chamuscaban los cultivos y se pasaban años de verdadera hambre. La gente les odiaba por eso, aunque los dragones no eran ni conscientes de ese odio, así que levantaron un muro inmenso para protegerse.

Al ladrón le gustaban sobre todo las manzanas de color verde, amaba que estuvieran ácidas. Le recordaban que la vida no siempre era dulce, pero que no por ello debía dejar mal sabor de boca, una metáfora tonta pero que le había mantenido las ganas de vivir después de que el viento dejara de soplar, debido a los altos muros que "protegían" la ciudad. Además, esas manzanas le recordaban a su amigo de la infancia.

Este amigo había muerto, robando manzanas, algo extraño. Cayó de la misma rama en la que el ladrón estaba sentado comiéndose su última manzana, con una de color rojo y robada en la mano izquierda a medio comer. Al parecer, el viento sopló muy fuerte y cayó mientras estaba casi dormido del todo. Hay personas que dicen que si los muros no se hubieran hecho, los dragones podrían haber estado cerca de él y haberle salvado. Los dragones adoraban salvar gente.

Igualmente, seguro que murió feliz, porque ese ladrón adoraba las manzanas rojas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Bajo el cielo nocturno.

Todos buscaban un mundo propio.

Se armaron a la aventura con un mapa estelar y unas cartas que compraron en una tienda a punto de cerrar para no aburrirse por el camino. En el mapa pretendían encontrar una guía, estaban convencidos de que las estrellas las ha puesto "Dios" o un similar para hacerles la vida más fácil. Hay que decir que a los protagonistas de esta historia les faltaba algo más que cerebro.

Y es que de sueños no se vive y las estrellas no son de fiar. Si brillan tanto no es porque "Dios" lo haya querido, sino porque ellas también buscan por la noche un mundo, o eso es lo que cuentan las historias. De todos modos, las historias tampoco son de fiar. A decir verdad, en donde vivimos, quizás no deberías fiarte ni si quiera de ti mismo.

¿Y qué acabó siendo de los que buscaban sin cesar? Quizás nada. Son protagonistas de una historia sin final porque no hay nada que encontrar. Y por mucho que digan, en el camino no se encuentra lo que buscaban. En el camino solo hallaron realidades, duras, frías y muertas. Realidades que algún día les harán abandonar la búsquedas y se unirán a la gente... gente dura, fría y muerta.

Pero aún hoy, deberíamos aprovechar para seguir buscando aún sabiendo que no hay nada.
Solo por el hecho de que morir sin haberlo intentado es algo triste.