"Dicen que no sabe mirar a los ojos.
Que su paso es lento y la brisa lo rodea para no tropezar con él, que está vacío y que no encontrará su lugar. Es un alma errante con ganas de caer muerto lejos de donde se levantó por primera vez, el humo del tabaco es demasiado amable para matarlo, el ron no borra de su cabeza las amargas resacas del pasado. Lleva las cadenas de todo lo que dijo, sus labios están rotos y en carne viva, parece muerto aún vivo.
No tiene ojos en las cuencas, la soledad se extiende a través de las lágrimas que guarda para él mismo.
Y si te enamoras de ellas, te arrebatará el aliento."
martes, 9 de julio de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
"Dreams are dreams."
Dormí y aparecí entre una multitud desconocida en medio de la nada.
Buscaba la salida a ese desierto abarrotado, nadie clavaba su mirada en mí, era distante a mi propio sueño, como si fuera uno más entre tantos. Mi única prenda, como la de todos ahí, era mi ropa interior, la arena quemaba bajo mis pies, cada vez ando con más ansias de escapar y más personas demasiado ocupadas con caminar sin sentido de un lado a otro me cortan el paso. Entonces, tropecé y caí sobre otro chico en el que clavé mi mirada. Él me la devolvió.
Nunca había visto unos ojos tan azules, esperaba oír como me increpaba por haberle molestado, pero prefirió sonreírme. Confuso, le devolví la sonrisa y él, sin dudarlo, me abrazó. No salió de sus labios una palabra, solo me puso contra su pecho y todos los desconocidos comenzaron a desaparecer, quedándonos él y yo solos en escena. Su mirada gentil y cálida me hacía sentir seguro y protegido, acarició mi cuerpo con una mano y mis ojos bajaron hasta su otro brazo. Un catéter enganchado a su brazo conducía la sangre de su interior a una bolsa, volví a mirarle a los ojos y lo comprendí, solo pude murmurar un "estás muriéndote, ¿verdad". Él volvió a sonreírme, puso la mano en mi rostro y al parpadear, el escenario había cambiado.
Estaba en mi instituto, rodeado de gente que no me miraba y totalmente vacío. Mi ropa era la normal, la cantidad de luz se había reducido en un porcentaje amplio y yo solo tenía ganas de echarme a llorar. En vez de eso, comencé a correr clase por clase buscándole, de algún modo tenía la seguridad de que estaría por ahí. Empujaba a los otros por el pasillo, que no me miraban ni aunque les pudiera tirar al suelo, simplemente seguían adelante, como yo. Entonces, tropecé de nuevo con las escaleras y abrí los ojos cuando estaba a punto de caer sobre el suelo.
Desperté del mismo modo que comenzó el sueño.
Rodeado de gente, en medio de la nada.
Buscaba la salida a ese desierto abarrotado, nadie clavaba su mirada en mí, era distante a mi propio sueño, como si fuera uno más entre tantos. Mi única prenda, como la de todos ahí, era mi ropa interior, la arena quemaba bajo mis pies, cada vez ando con más ansias de escapar y más personas demasiado ocupadas con caminar sin sentido de un lado a otro me cortan el paso. Entonces, tropecé y caí sobre otro chico en el que clavé mi mirada. Él me la devolvió.
Nunca había visto unos ojos tan azules, esperaba oír como me increpaba por haberle molestado, pero prefirió sonreírme. Confuso, le devolví la sonrisa y él, sin dudarlo, me abrazó. No salió de sus labios una palabra, solo me puso contra su pecho y todos los desconocidos comenzaron a desaparecer, quedándonos él y yo solos en escena. Su mirada gentil y cálida me hacía sentir seguro y protegido, acarició mi cuerpo con una mano y mis ojos bajaron hasta su otro brazo. Un catéter enganchado a su brazo conducía la sangre de su interior a una bolsa, volví a mirarle a los ojos y lo comprendí, solo pude murmurar un "estás muriéndote, ¿verdad". Él volvió a sonreírme, puso la mano en mi rostro y al parpadear, el escenario había cambiado.
Estaba en mi instituto, rodeado de gente que no me miraba y totalmente vacío. Mi ropa era la normal, la cantidad de luz se había reducido en un porcentaje amplio y yo solo tenía ganas de echarme a llorar. En vez de eso, comencé a correr clase por clase buscándole, de algún modo tenía la seguridad de que estaría por ahí. Empujaba a los otros por el pasillo, que no me miraban ni aunque les pudiera tirar al suelo, simplemente seguían adelante, como yo. Entonces, tropecé de nuevo con las escaleras y abrí los ojos cuando estaba a punto de caer sobre el suelo.
Desperté del mismo modo que comenzó el sueño.
Rodeado de gente, en medio de la nada.
viernes, 5 de julio de 2013
Naive.
Los días pasan pero mi vida parece no terminar de hacerlo.
Estoy estancado, no solo en la tierra, sino en el viento. Una brisa circular recorre mi cuerpo habiendo una tormenta delante mío, me obliga a quedarme a salvo, seguro y protegido, pero no es protección lo que necesito. Mis sueños de vientos desatados y fuertes relámpagos reanimando mi corazón superan con creces a la música de la calma, las emociones y pasiones me esperan al otro lado del mar que, tranquilo, se opone a mi escape aunque sin impedir el mismo. Solo espera que si me voy no vuelva y yo, encantado, acepto su trato. "Si me voy, no volveré."
Los días pasan, mi vida lo hará. Pero no aquí, no en esta isla.
martes, 2 de julio de 2013
Who am I to stand still?
Tu sonrisa bajo el sol y mis labios sobre los tuyos.
Quiero ver tu pelo revuelto, que te acabes de despertar y escondas tu cara en la almohada tras dedicarme la primera sonrisa de la mañana. Ver tus ojos, perderme en el iris y nadar en tus pupilas, reflejarme, besarte cerrándolos y que, al abrir nuestros párpados, nuestras miradas no se sientan desconocidas. Quemaré las yemas de mis dedos en tu piel, te dibujaré universos en la espalda y los borraré a besos. Escribiré palabras en tus labios y con mi voz, te dedicaré todas las letras que conozco y aquellas que necesito para expresarme y nunca han existido.
Me mantendré por ti bajo el sol, si eso te hace feliz, si es que llegas a existir.
Quiero ver tu pelo revuelto, que te acabes de despertar y escondas tu cara en la almohada tras dedicarme la primera sonrisa de la mañana. Ver tus ojos, perderme en el iris y nadar en tus pupilas, reflejarme, besarte cerrándolos y que, al abrir nuestros párpados, nuestras miradas no se sientan desconocidas. Quemaré las yemas de mis dedos en tu piel, te dibujaré universos en la espalda y los borraré a besos. Escribiré palabras en tus labios y con mi voz, te dedicaré todas las letras que conozco y aquellas que necesito para expresarme y nunca han existido.
Me mantendré por ti bajo el sol, si eso te hace feliz, si es que llegas a existir.
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