viernes, 6 de septiembre de 2013

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"Me preguntaste qué era el amor".

Mojé mis labios, rotos por tantos besos, fumé viento y lo solté por la nariz, te miré. ¿Alguna vez te dijeron que tus pupilas son más negras que las noches en las que la luna muere? ¿Es por cuanto callas o por todo lo que te dices a ti misma en esas noches, dulce rubia? Teníamos la misma sonrisa torcida, incluso al llorar, la misma sonrisa que dice "la muerte no es lo peor que podría pasarme". ¿Qué era peor, rubia?

Aún suspiro al recordar cómo me preguntabas cada madrugada qué era el amor, por qué lo buscábamos... siempre dedicaba una sonrisa a tus inocentes interrogantes, tiraba los dados, el juego volvía a comenzar y nuestra caza se extendía otro año más. Éramos buenos amantes a los que las bocas de los extraños transformaron en excelentes depredadores, caímos en un ciclo vicioso que más tarde adoraríamos, conquistar corazones es adictivo, poseerlos era nuestra vida. Nuestros ojos dejaron de vislumbrar personas y comenzaron a ver metas, empezamos a clavar los dientes sin morder y tú comenzaste a comprender la astucia poseída por una lengua sobre la carne y la elegancia de las palabras sobre el papel, eras la cazadora perfecta.

Entonces, ocurrió. Despertar un día, verte en brazos ajenos y romperte porque no eran los brazos que te habían salvado en tus pesadillas, sentiste el frío de la máquina y como tu cabello era su metal, sentiste al humo de tu cigarro tornándose vapor, el corazón que albergaba tu pecho se convirtió en carbón. Rubia, por fin abriste los ojos y comprendiste tu maquinaria, los cerraste y no pudiste evitar aceptarlo, somos ludópatas a fin de cuentas... darnos cuenta fue lo peor que podría pasarnos.

Rubia, sentiste que el amor era lo que perdiste.
Rubia, sentiste que el amor estaba muerto.

jueves, 22 de agosto de 2013

Confesiones a la luz de una pantalla, volumen 1.

El otro lado del océano me espera.

El mar va a dejar de rodearme para hacerlo la tierra, el viento es un fiel compañero y se mantiene a mi lado, llevo amigos y no solo en el corazón. Es una nueva vida, es lo que siempre soñé y lo que creía tan seguro y tan brillante como una salvación se ha convertido en mi mayor miedo. No me aterra cambiar, no me aterra estar solo, me aterra que realmente no va a haber nadie esperándome allí y que cuando vuelva tampoco lo habrá aquí.

Me aterra pensar que lo mejor de mi partida es que realmente no creo que nadie me eche de menos... y lo peor de mi partida es que no he hecho lo suficiente aquí como para que realmente alguien deba hacerlo. Siempre he sido ese chico que aparece un día y desaparece sin previo aviso al siguiente, mi inestabilidad en los corazones ajenos es el mayor reflejo de la necesidad que cargo desde hace tantos años, pero soy el viento. Nadie quiere que el viento se estabilice... nadie, excepto yo. Si algún día encontrara a alguien que me pidiera estar a su lado... y si al menos ese alguien es quien yo deseara... quizás eso sería perfecto.

El otro lado del océano me espera.
Y yo me entrego a él, tiro mis cartas al viento y dejaré que las cosas sigan su camino.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Asjkgfdasghl...

La prosa se ha convertido en canal de nuestros sueños.

El muro que nos separa para imposibilitar transmitir deseos con besos no se rompe de una simple embestida, al menos no de una corta. Tú estás en el sur, yo en aún más al sur... volaré por encima tuyo y pasaré de largo, ¿por qué no podría aterrizar a tu lado y verte? Aunque fuera un segundo, tan solo observarte al pasar, tú mirando distraidamente y yo sonriendo como un idiota... aunque me conozco, me saltaría la norma de ser un mero espectador de toda la belleza que me transmites, correría hacia ti, saltaría a tus brazos, quizás incluso rompería a llorar.

Sin embargo, hay un tiempo que respetar, giró el reloj de arena y cuando el último grano pase será cuando yo esté a tu lado, intentando articular palabras con la respiración cortada y el corazón rompiéndome las costillas con la fuerza de sus latidos. Luego el reloj volverá a girar y deberé aguardar una vez más para volver a verte. ¿Sabes? Creo que realmente sería capaz de esperarte durante semanas, meses, años. Te esperaría años, incluso si de tus labios saliera un simple rechazo, adoro la forma que tienes de hablarme cuando intercambiamos voces, lo fácil que es ser dulce contigo, adoro tus ojos, tu rostro, adoro tu cuerpo, tu cabello, tu risa y la sonrisa que esbozas al escuchar alguna estupidez. Adoro imaginarte nervioso, adoro imaginarte imaginándome. Te adoro a ti y merece la pena desearte a mi lado si un día puedes estarlo.

La prosa es mi canal para transmitirte lo que en mi pecho se forja.
Al menos hasta que el "te quiero" puedas leerlo desde mis labios.

viernes, 2 de agosto de 2013

"I love us."

Siempre fuiste tu propia llama en la oscuridad.

Recuerdo cuando pensabas que el falso amor te haría más valioso y el verdadero encontraría la manera de matarte, la forma en la que encerraste tu corazón en una cárcel de humo y rociabas su carne con alcohol cada noche para olvidarte de que latía por alguna razón aún no conocida, realmente lo hacías. Yo te miraba, incluso en la oscuridad te abrazaba cuando no hacías más que sangrar porque te odiabas a ti mismo, recuerdo el segundo en el que hice de mis brazos tu prisión y susurré "todo irá bien, tus sueños están para cumplirse". Recuerdo esa sonrisa empapada por lágrimas y tu forma de mentirme y creer a la peor parte de ti mismo.

¿Esperabas caer muerto antes de encontrar un camino por continuar? Puedo ver en tus pupilas la alegría que sientes por seguir aquí, aunque no quieras admitirlo. Dejaste de ser aquel proyecto fallido de suicida agrietado para convertirte en el aterrado soñador limitado por su propia lengua, viniste para castigarte a ti mismo y encontraste un perdón escrito para alguien como tú flotando en el viento, acompañado de canciones contrarias a las entonadas cada noche por las voces de tu cabeza, las que querían hundirte. El cabello largo, representante del caos y la desgana a la que sumías tus horas, cayó por tus propias manos, sentiste lo fácil que era cortar con un pasado doloroso y no sentir nada, miraste a tus ojos café en el espejo y prometiste que mañana no serías aquel muchacho colgado junto a las llaves de casa.

Fuiste la llama que te salvó de morir ahogado en la nada.
Y hazme caso, cada vez te ves más brillante. Estoy orgulloso de ti, muchísimo.