Se abre el telón.
Detrás de él, una ilusión. Un grial de oro que me invita a beber para salvarme del pecado de la mediocridad, derramo su líquido en mis fauces y lo devoro. Y entonces caigo. Oscuridad, apatía, frío, muerte. Superficialidad de aquello que siempre me mostraron sagrado, ¿qué hago aquí salvo aceptar que debo desaparecer? Ladro como un perro hambriento, mi correa es mi piel.
Detrás solo hay animales y silencio.
viernes, 21 de diciembre de 2018
viernes, 7 de diciembre de 2018
Yo bien, ¿tú qué tal?
De qué sirve.
Mi único deseo es desaparecer en un destello, arder en lo alto de la montaña y ser faro que a los marineros atrae como sirena, ahogarlos en mi costa. Al diablo al que vendí mi alma lo encadenaré a este cuerpo inútil que dejo atrás para que encuentre en mis llamas la vida que sirve de imaginario a un infierno que pronto será suyo, en la eternidad del vacío mis manos apretando su cuello se convertirán en milagro perpetrado por auténtica fe ciega.
Y aún intento arrebatar el aire al viento.
Mi único deseo es desaparecer en un destello, arder en lo alto de la montaña y ser faro que a los marineros atrae como sirena, ahogarlos en mi costa. Al diablo al que vendí mi alma lo encadenaré a este cuerpo inútil que dejo atrás para que encuentre en mis llamas la vida que sirve de imaginario a un infierno que pronto será suyo, en la eternidad del vacío mis manos apretando su cuello se convertirán en milagro perpetrado por auténtica fe ciega.
Y aún intento arrebatar el aire al viento.
domingo, 18 de noviembre de 2018
Mi octavo morir.
Un hilo.
Al fondo de mi ventana un sentimiento canta una nana diseñada solo para mi ego, veintitrés oropéndolas sucumben desesperanzadas ante la tormenta más grácil que los árboles han podido sufrir. Es su delicado roce el que arde en mis labios, regusto a caída, desesperanza, pesadilla. Lo sé, cada uno de mis huracanes han barrido todas tus costas, he borrado del mapa cada hoja y cada trino, difuminado con el barro los surcos de tu espalda, podrido la fruta, quemado aquél puente en el que reíamos. ¿Qué es la risa salvo un sueño pasajero? Y pasajero me encuentro de esta irrealidad que llamas tú, he olvidado mi nombre en la brisa, las oraciones se han perdido.
Cuánta soledad encierra la araña que sobre mi cabeza duerme. Sin parar de tejer cada error y un soneto por cada decepción que he regalado mueve mis ataduras hasta abrir las ventanas de Morfeo, empuja mis piernas hasta el borde y se lanza conmigo al vacío. Ahí encontramos aquella verdad que siempre encierro bajo humo y muestra que he convertido en realidad mi peor sueño, una red de máscaras con las que presentarme ante el mundo.
Telaraña.
Al fondo de mi ventana un sentimiento canta una nana diseñada solo para mi ego, veintitrés oropéndolas sucumben desesperanzadas ante la tormenta más grácil que los árboles han podido sufrir. Es su delicado roce el que arde en mis labios, regusto a caída, desesperanza, pesadilla. Lo sé, cada uno de mis huracanes han barrido todas tus costas, he borrado del mapa cada hoja y cada trino, difuminado con el barro los surcos de tu espalda, podrido la fruta, quemado aquél puente en el que reíamos. ¿Qué es la risa salvo un sueño pasajero? Y pasajero me encuentro de esta irrealidad que llamas tú, he olvidado mi nombre en la brisa, las oraciones se han perdido.
Cuánta soledad encierra la araña que sobre mi cabeza duerme. Sin parar de tejer cada error y un soneto por cada decepción que he regalado mueve mis ataduras hasta abrir las ventanas de Morfeo, empuja mis piernas hasta el borde y se lanza conmigo al vacío. Ahí encontramos aquella verdad que siempre encierro bajo humo y muestra que he convertido en realidad mi peor sueño, una red de máscaras con las que presentarme ante el mundo.
Telaraña.
miércoles, 27 de junio de 2018
Un millón de:
En el corazón, la nada.
Irrelevancia es el color de cada minuto que me roza, no hay música, no hay baile, no hay viento. ¿Qué queda después de una inundación en la que la tierra se vuelve océano? La eterna asfixia la encuentro en la presión de ser inútil, una jaula de oro en la que perdí mi plumaje y orgullo pero gané errar, ¿a dónde quería volar y cómo salir del huracán que ha destrozado la casa a la que llamaba cuerpo? Solo vergüenza siente mi pasado al haber caminado y no haber hecho camino, ¿dónde están mis deseos? ¿Cuánto necesita dormir mi pasión? No hay prosa alguna en la muerte de lo que dentro de uno queríamos creer eterno.
Rubia, ¿a dónde te has ido?
Irrelevancia es el color de cada minuto que me roza, no hay música, no hay baile, no hay viento. ¿Qué queda después de una inundación en la que la tierra se vuelve océano? La eterna asfixia la encuentro en la presión de ser inútil, una jaula de oro en la que perdí mi plumaje y orgullo pero gané errar, ¿a dónde quería volar y cómo salir del huracán que ha destrozado la casa a la que llamaba cuerpo? Solo vergüenza siente mi pasado al haber caminado y no haber hecho camino, ¿dónde están mis deseos? ¿Cuánto necesita dormir mi pasión? No hay prosa alguna en la muerte de lo que dentro de uno queríamos creer eterno.
Rubia, ¿a dónde te has ido?
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