lunes, 9 de diciembre de 2019

Romeo.

Al lado de la luna, cielo negro.

En el fondo del mar un farolillo me hunde hasta enterrarme, la tumba marina de las sirenas es mi hoguera en la cueva otra vez y para siempre. ¿No tienen derecho las estrellas a querer ver su reflejo? Quizás solo pueda aceptar que el fuego debería quemarme y aún así me evita, me queda el humo.

Nubes y sin luna, otra vez.

miércoles, 31 de julio de 2019

Xx

A veces me recuerdo.

Perdido en el reflejo de un taxi, volviendo a casa después de celebrar años de felicidad, voces amigas en la parte de atrás comentando qué bellas son las luces bailando sobre el mar. Mi verano meciéndose en la tela de su araña, un suspiro revolviéndome en la copa vacía. Nuestro talento ardiendo en tus labios y mis lágrimas secando las flores, un momento en el que no estaba partido.

Un sueño.

lunes, 22 de julio de 2019

真夜中のドア

Ascuas en los nidos de las urracas.

En un jardín de ceniza cultivo mis rosas, sueño que no puedo soñar más mientras la ilusión que me mantenía respirando hace mutis por el rabillo de mi ojo, entonces solo fumo. No hay mar en el que pudiera hundirme que logre contener mi océano, palabras con las que enterrar nuestro vacío o columna de humo lo suficientemente densa como para ahogar la duda.

Y la luna como siempre, fría y distante, me recuerda mi eterno error.
No debería haber volado nunca.


miércoles, 20 de marzo de 2019

Si tragas gusanos...

Echo a la luna en mi café.

Mi corazón es marea baja, desierto desolado nutrido con sal y sol. Cada grano de arena un segundo perdido y una pasión que no tuve, el mismo chiste repetido hasta que muere la voz y renace el miedo brillante y dorado como el corazón del ser amado, un beso con sabor a brisa de una isla que no es la mía, ¿soy la raíz seca de un árbol que nunca quiso crecer o la semilla de una flor autocomplaciente sin lluvia ni mañana?

"Acuéstame a tu lado Fobos, dame el calor que me niego y prometo no dejar de temblar nunca", canto a la nada acompañado por la risa. En el vacío de mi estómago una araña teje su red, transforma en crisálida la carne de la que nada puede nacer, hace semanas que dejó de moverse sin encontrar presa que no sea ella misma.

Las mariposas se me escapan cada vez que vomito el corazón.