martes, 1 de septiembre de 2020

Otro sueño de verano.

 Debajo de mi cara hay una farsa. 

Estos huesos de mi rostro se moldearon en una jaula dorada, la misma que atrofió mis alas y me enseñó a cantar. El silencio es un látigo con el que azotar mi ego cada mañana y a la luz de la luna, cuando termino se antoja lazo con el que adornarme. Tomo la soga, la enredo y le doy vueltas hasta hacerla un collar en el que colgar las cosas más importantes como recuerdo. 

Y dime, ¿qué tal me queda?

miércoles, 3 de junio de 2020

Solo quiero atravesar el velo.

Nadie querría invitar a un pájaro cojo a bailar, las nubes se acumulan pero ningún torrente me ahoga. Resuena en mis oídos que sin miseria no existe vida y la canción vuelve a empezar pero no consigo quedarme sordo, un grito agudo llora desde mi estómago para callarse en la garganta, se confunde en las estrellas y vuelve a mí. El humo es lo que queda cuando el bosque arde.

La realidad no es más que un grillete y yo un charco en la celda,
ningún rayo de sol me evapora.

jueves, 7 de mayo de 2020

Fobos me adora.

Al fondo, un fuego.

Ahogado en el pozo intentas prender una chispa, la cuerda se convierte en ceniza. Nunca nadie entendió las palabras de la ninfa hasta que era tarde y se transformó en sirena, ya no habla, solo baila en espasmos, tarareando una canción frenética mientras sus uñas clavadas entre las rocas son devoradas por los peces, la rapidez se camufla entre las burbujas y el silencio se transforma en melodía. Carne, carne desea y la carne aterra, dolor y sangre. Tus palabras como eco no resuenan, truenan, truenan porque son realidad, piedra dura que se hunde y muestra tu frustración al otro lado del caldero, arde, arde y ya no sé nadar. Me consumo en el calor.

Un agujero, placer, primal, olvidado pero siempre susurrando, terror. 
Y para cenar, pescado.

sábado, 11 de abril de 2020

Cuarentena.

Y desde mi habitación todo se ve igual.

Cada día sin despertador me aleja de algo que nunca he visto, humo preciado que queda en el recuerdo nunca vivido. Es la apatía de tragar una burbuja nueva para el resto y bien conocida en el ego, ¿disfrutas de mi paisaje? Dibújalo a mi lado, una sombra constante que nunca se aparta. Esto es el amor.