domingo, 23 de marzo de 2014

Yellow.

Cae la lluvia de rosas.

Las rodillas de la rubia besan el suelo y en los labios del enamorado aún resuena el eco de la última palabra que ha hecho florecer su sonrisa. El incómodo ruido que provoca un silencio sin besarse se extiende entre ellos, el cielo rompe su promesa y retoma la búsqueda de la tierra solo para encontrar un océano en el que los versos olvidados se hunden mientras aguardan a un escritor que los haga suyos. 

Ya no quedan alientos que gastar ni mañanas a los que esperar, las brisas que prometían un verano alejado de sus tormentas solo anunciaban el invierno más largo que nunca pudieron soportar. Ella pinta sus labios con los pedazos que quedan de su carmín, se pone en pie y comienza a perderse con la esperanza de no encontrar jamás su destino si no es a su lado. Él la ve marchar, otro agujero hace gala de presencia en su pecho, lo rellena con humo y nubla su foto.

Los pétalos, ya secos de su última primavera, caen desafiando a las agujas del tiempo.
Y la tierra y el cielo solo encuentran sus miradas al darse la espalda.

viernes, 28 de febrero de 2014

I'm so drunk I don't know what I'm doing.

Siempre estoy en la posición de salida.

Ya sabes, pregunto si habrá sentido lo mismo que yo cuando lo único que inundaba su mente era el alcohol y si sentía lo mismo cuando me decía "te quiero". Y es que a la hora de ser sinceros el viento ni me llena ni me hace libre, solo queda una gran columna de humo y mis esperanzas de que esta pueda acabar conmigo un día.

Siempre me pregunto si sabes que te escribo.
Siempre estoy muerto en la misma posición.

sábado, 15 de febrero de 2014

Carry on.

Busco compañía en el viento.

A mi alrededor solo encuentro cigarros a medio fumar, cenizas de las memorias rotas que me trasladan a aquellos años a los que irónicamente llamo "buenos tiempos". Las conservo porque por fortuna, o por desgracia, tengo el don de hacer con mis recuerdos realidades mientras una nube me ciega y envuelve. Las palabras que exhalé un día esperando que la distancia nos acercara se convierten en humo una vez llega el momento de despertarme y hoy he decidido tirar tu última colilla, tu rostro sonriente se ha nublado ante las palabras que tus labios callan para demostrarme un desprecio que nunca podré comprender.

¿Cuándo moriste y cuándo dejaste de soñar? ¿Cuándo te convertiste en lo que más odiabas y cuándo decidiste destruir lo que con tan ardiente deseo juraste proteger? Espero que sepas que todos mis versos siempre han estado escritos para ti y para su partida, aunque no esperaba que la tuya pudiera llegar tan pronto y sin oportunidades de posponerla, pero quizás nos abandonamos mucho antes de que pudieras decirme que era tu orgullo. Nunca lo he sido, ¿verdad? Nunca he sido más que un pájaro queriendo salir de una jaula y tú nunca fuiste más que mi prisión.

Supongo que no quedan rosas amarillas por esta tierra, al menos de tu mano. Alguien me prometió que estarían al otro lado del océano, que las buscara porque acabaría encontrándolas. ¿Sabes? Las encontraré, estén cerca o lejos, los kilómetros para alguien como yo no son más que suspiros tontos, segundos sin oxígeno que a la gran mayoría del mundo le dan miedo asumir. Yo no les temo porque sé que lo que ha estado cerca no es lo mejor que me ha ocurrido y sé que si sigo a las brisas y no a tus palabras acabaré en un lugar mejor. Espero que algún día puedas perdonar que no quiera andar por tu camino, siento no haber sabido ser tu perfección.

El viento es mi compañía esta noche, el desprecio y el silencio lo han sido a tu lado.

domingo, 27 de octubre de 2013

Islands.

Lo único que veo al levantar la vista es el cielo.

Desde mis rodillas no recuerdo qué camino quería seguir, ¿tanta niebla exhalé para estar tan ciego? El ron barato de aquellos años que se pretendían dorados recorre la comisura de mis labios, rotos como el viento que cada noche me cobija, destrozados por todos esos besos en los que el sabor a vainilla era la firma de un contrato redactado en papel mojado. El alcohol arde en los recuerdos, llené todos los "te extraño" de sal y ahora tengo heridas de mil balas en el pecho, el mundo las señala para dedicarle carcajadas.

Los sueños perdieron su valor hace algunos mares, aún siento el desconcierto del día en el que las lluvias de vodka sustituyeron a las de lágrimas y recuerdo los martillazos con palabras en mi cabeza a la mañana siguiente, palabras grabadas en el interior de mi cráneo para poder leerlas a gritos cada vez que parpadee, adoptando la misma postura una y otra vez: de rodillas, con las manos hundidas en la tierra y el viento golpeando mi rostro.

Entonces comprendo que es hora de colocarme sobre mis huesos y de andar sin rumbo.
Hora de alzar la mirada al sol y de no ver nada.