lunes, 7 de junio de 2021

Un pájaro sin plumas.

 Quiero volar pero estoy empapado.

Mis alas de cera están deformadas, el calor se extiende desde la bomba en mi pecho a la punta de los dedos, esos con lo que no puedo tocar nada que realmente quiera, mi momento llegó y se fue. ¿Queda algo para quemar en este páramo? Debajo del hielo no había nada más que el retazo de una tierra muerta y un color que nunca apliqué, las hojas secas que no desean bailar con el viento, se llevan las palabras no dichas para usarlas de combustible y en mi esquina del mundo sale el sol. Tu "llévame contigo" parece lejano, mi "no me dejes" solo permanece en un eco que no recuerdo, la pesadilla no acaba por más que despierte.

Ni ardiendo termino de secarme. 

martes, 2 de marzo de 2021

Odio el dinero.

 A veces no puedo dormir.

Esas noches me prometo que una estrella se va a caer en mi copa y espero, tengo ideas pero ninguna me invita a soñar. ¿Cuánto tardará en disolverse? Escribo sobre mis deseos por si los leo mañana aunque no parezco poder recordar dónde los guardo hasta que el insomnio no vuelve y se queda, quizás estén en el mismo sitio en el que se han quedado mis amaneceres.

Nunca puedo despertar. 

lunes, 25 de enero de 2021

Una sombra se cierne sobre mí.

Y con ella solo quedarán las nubes sobre mi cabeza, el hambre y la falta de prosa. 

El mundo se acaba. 


sábado, 10 de octubre de 2020

No queda fruta.

 Me beso con el hastío y me sirve otra copa. 

El cubo de hormigón que hace de panal para mi carcasa se torna amplio y al silencio solo le rellena música, ¿podrá oírla Fobos desde su escondite? Y es que odia cuando Baco llega para cantarme solo a mí, su voz inundando mi garganta hasta calentarme el estómago es néctar, yo estoy sediento. La nostalgia me mira desde la esquina de la habitación y me recuerda una tierra que dejé porque el Edén murió, ¿qué hago aquí y a dónde voy?

Fobos vuelve, torpe y tambaleándose, para recordarme entre sus brazos por qué soy suyo.