sábado, 11 de abril de 2020

Cuarentena.

Y desde mi habitación todo se ve igual.

Cada día sin despertador me aleja de algo que nunca he visto, humo preciado que queda en el recuerdo nunca vivido. Es la apatía de tragar una burbuja nueva para el resto y bien conocida en el ego, ¿disfrutas de mi paisaje? Dibújalo a mi lado, una sombra constante que nunca se aparta. Esto es el amor.

martes, 4 de febrero de 2020

Ojalá el invierno hubiera querido llevarme.

No hay utilidad en esta carcasa y siempre se supo. Frío acero hecho de carne, defectuoso e irritante. Sin disciplina ni ganas, aburrido y desinteresado. Soy el cadáver que no se quiso enterrar, la pasión ausente aullando cada noche desde el armario, deshecho sin vida ni cordura esperando despertar mañana solo para acabar dormido otra vez. Que truene y se carbonice mi rabia porque no quiere salir.

Bla, bla, bla y no encuentro consuelo en mentirme.


lunes, 9 de diciembre de 2019

Julieta.

Mi trono ya no brilla.

Se ha disipado en el sueño y solo hay tierra y barro, me hundo y descubro un nuevo mundo. Dónde antes habían flores solo quedan raíces que invaden mi cuerpo, se apoderan de él con su gentil dolor y la marea cubre la tierra. ¿Dónde floto y dónde me hundo? La realidad se clava como la estaca del jardinero, mi mano podada no consigue escarbar de vuelta al abismo.

Y mis sueños distantes, dulce melodía eterna, se esfuman.

Romeo.

Al lado de la luna, cielo negro.

En el fondo del mar un farolillo me hunde hasta enterrarme, la tumba marina de las sirenas es mi hoguera en la cueva otra vez y para siempre. ¿No tienen derecho las estrellas a querer ver su reflejo? Quizás solo pueda aceptar que el fuego debería quemarme y aún así me evita, me queda el humo.

Nubes y sin luna, otra vez.