jueves, 7 de mayo de 2020

Fobos me adora.

Al fondo, un fuego.

Ahogado en el pozo intentas prender una chispa, la cuerda se convierte en ceniza. Nunca nadie entendió las palabras de la ninfa hasta que era tarde y se transformó en sirena, ya no habla, solo baila en espasmos, tarareando una canción frenética mientras sus uñas clavadas entre las rocas son devoradas por los peces, la rapidez se camufla entre las burbujas y el silencio se transforma en melodía. Carne, carne desea y la carne aterra, dolor y sangre. Tus palabras como eco no resuenan, truenan, truenan porque son realidad, piedra dura que se hunde y muestra tu frustración al otro lado del caldero, arde, arde y ya no sé nadar. Me consumo en el calor.

Un agujero, placer, primal, olvidado pero siempre susurrando, terror. 
Y para cenar, pescado.

sábado, 11 de abril de 2020

Cuarentena.

Y desde mi habitación todo se ve igual.

Cada día sin despertador me aleja de algo que nunca he visto, humo preciado que queda en el recuerdo nunca vivido. Es la apatía de tragar una burbuja nueva para el resto y bien conocida en el ego, ¿disfrutas de mi paisaje? Dibújalo a mi lado, una sombra constante que nunca se aparta. Esto es el amor.

martes, 4 de febrero de 2020

Ojalá el invierno hubiera querido llevarme.

No hay utilidad en esta carcasa y siempre se supo. Frío acero hecho de carne, defectuoso e irritante. Sin disciplina ni ganas, aburrido y desinteresado. Soy el cadáver que no se quiso enterrar, la pasión ausente aullando cada noche desde el armario, deshecho sin vida ni cordura esperando despertar mañana solo para acabar dormido otra vez. Que truene y se carbonice mi rabia porque no quiere salir.

Bla, bla, bla y no encuentro consuelo en mentirme.


lunes, 9 de diciembre de 2019

Julieta.

Mi trono ya no brilla.

Se ha disipado en el sueño y solo hay tierra y barro, me hundo y descubro un nuevo mundo. Dónde antes habían flores solo quedan raíces que invaden mi cuerpo, se apoderan de él con su gentil dolor y la marea cubre la tierra. ¿Dónde floto y dónde me hundo? La realidad se clava como la estaca del jardinero, mi mano podada no consigue escarbar de vuelta al abismo.

Y mis sueños distantes, dulce melodía eterna, se esfuman.